¿Nata? ¿Qué nata?

¡Buenos días queridos!

¿Cómo ha ido la semana?

Por la mochila, reconozco que ha sido una semana dura. Los numeritos no terminaban de recuperarse de las emociones pasadas, y los papis teníamos trabajo extra no sólo por intentar aportar una cierta tranquilidad, sino también para que se adaptaran al horario de verano ¡y para volver a poner en orden tooooooda la casa, después de las visitas, los regalos, etc!

Coinciden estas fechas, además, con el noveno cumpleaños de número uno, que ya se está haciendo un hombretón ¡ay madre, casi es tan alto como yo! Él es un chico muy sensible, le cuesta bastante sentirse cómodo con los cambios, y en las últimas semanas ya empieza a notar que su cuerpo está un poco alborotado… Afortunadamente, se está apoyando mucho en nosotros, cosa que nos enorgullece y tranquiliza a partes iguales. Poco a poco, iremos observando, aprendiendo y manejando las situaciones que se van a presentar en breve, ¡preadolescente cambiando pañales a recién nacido! La verdad, queridos, es que tengo curiosidad y espero ilusionada la reacción de cada uno de ellos.

Pero bueno, el post de hoy no iba de estas cosas… ¡sino de dulce! Aunque tendré que ir cambiando el recetario, jejeje porque al final escribo sobre las cosas que recomiendo siempre que sean de consumo puntual ¡menudo ejemplo doy! 😉

La tarta de la comunión

Queridos, cuando empezamos a preparar la celebración familiar de la primera comunión de número uno, teníamos claro que no queríamos organizar varios menús, adaptados a la situación “digestiva” de cada uno. Pretendíamos compartir una agradable comida para todos, para reforzar el sentimiento de unidad de familia. Y eso significaba que la opción de encargar la tarta era inviable. ¡Son muchas y muy variadas las intolerancias!

Fundamental, que no hubiera lácteos (sí hubo en la comida un pequeño guiño a los no intolerantes, con el típico aperitivo de jamón serrano y queso), pero tampoco trigo, azúcares refinados o frutos secos (al haber bebés pequeños). Número uno también quería poner su granito de arena en la celebración, así que pidió elegir los sabores y el diseño de la tarta. ¡Al fin y al cabo era SU fiesta! Y queridos, fue todo un reto. ¡Arándanos y nata!

¿Nata vegetal?

Vivimos una época en la que los productos para intolerantes/alérgicos ya se pueden adquirir en vuestros establecimientos habituales, y también es habitual tener a mano una o varias herboristerías si vivís en una localidad de cierto tamaño. Pero a veces encontrar un producto determinado se puede convertir en una auténtica pesadilla…

En nuestro caso, buscábamos nata vegetal PARA REPOSTERÍA. En la mochila solemos tener este producto, pero para cocinar -y aunque lo usemos sin problemas a la hora de preparar el ganaché de chocolate (os remito al post de la nocilla más fácil del mundo)- a la hora de montar y que adquiera consistencia es un producto que no nos servía.

En varios tutoriales de youtube encontré no sólo cómo manejar este producto, sino también distintas marcas que lo producen e incluso que está disponible en Makro…. Pero eso tampoco nos solucionaba nada (aunque os voy a poner el enlace, por si vosotros os podéis beneficiar de esta información, ¿vale?). ¡Ahí va!

El desenlace de esta historia -para no enrollarme más- es el siguiente: ¡3´s Panadería Repostería!

Queridos, si vivís en Alicante, concretamente por la zona de Benidorm, os será muy sencillo acercaros a esta panadería-pastelería, que se caracteriza por elaborar productos sin huevo, sin lácteos y sin trigo. Todo artesanal, con un sabor increíble, y de la mano de Carmina, la propietaria y autora de todas las delicias que venden allí. Ella conoce de primera mano las consecuencias de sufrir intolerancias alimentarias, y por ese motivo (y porque es una emprendedora como no las hay) decidió cambiar su profesión previa formación y abrir este negocio.

Su facebook es   https://www.facebook.com/3Spanaderia/   ¡visitadlo queridos, vale la pena! En la mochila no lo dudamos cuando vimos que por aquí no encontraríamos la ya dichosa nata vegetal, y enseguida nos pusimos en contacto con Carmina, quien además por motivos familiares nos tiene en mucha estima ¡ella es casi mi hermana! 🙂

Así que nos asesoró, nos facilitó la nata con un par de recomendaciones -¡gracias!- y ha supervisado desde la distancia el proyecto de número uno, que al final quedó así…

Tarta de bizcocho con arándanos, con relleno y cobertura de nata vegetal y chocolate blanco.

Nota: ¡Ojo con el chocolate blanco, el que solemos comprar tiene leche en polvo!

Ingredientes:

Para el bizcocho usé la receta de mi iaia, reduciendo la cantidad de azúcar al tener un relleno bastante dulce. ¡Apuntad!

5 huevos

3 vasos de harina (la que uséis habitualmente, nosotros para variar, de espelta 😉  )

1/2 ó 1 vaso de azúcar/endulzante (la receta original lleva 2). Nosotros usamos azúcar ecológico de caña.

1 vaso de aceite (de girasol o similar, que sea muy suave)

2 sobres de levadura química

1 bandeja de arándanos (de nuevo, la receta original lleva 4 manzanas troceadas)

En la mochila duplicamos esta receta, para una tarta de unas 30 raciones. Y mientras esta mezcla se horneaba a 170 grados durante unos 40 minutos (como siempre os digo, queridos, cada horno es un mundo, ¡vigilad la primera vez y pinchad con el palito!) seguimos con la preparación del relleno/cobertura.

Relleno

1 pastilla de chocolate blanco (si no tenéis problemas digestivos, cualquier chocolate blanco, normal o para postres)

200-250 ml nata (vegetal o no) para repostería

1/2-1 cucharada de aceite, o de margarina/mantequilla

La elaboración es muy sencilla, ya que se trata de fundir el chocolate con el aceite o similar (no hace falta mucha cantidad, simplemente para ayudar, porque el chocolate blanco es muy graso, y si queréis se puede obviar), y mientras esto se templa vamos montando MUY MUY bien la nata. En nuestro caso, ya venía azucarada -otro motivo para reducir la cantidad de azúcar del bizcocho-, y la dejamos bien firme. Mezclamos con las mismas varillas el chocolate y la nata y dejamos enfriar en la nevera.

También duplicamos esta receta, con 2 pastillas de choco y medio litro de nata.

El montaje final fue cosa de número uno, con la forma rectangular, los cuatro pisos de bizcocho y la bandeja extra de arándanos que usamos para decorar. ¡Y el muñequito que pusimos antes de servirla!

Os dejo como siempre unas fotos del proceso… ¡y espero de verdad que la probéis, es deliciosa!

¡Nada más queridos! Retomamos el blog la semana que viene con datos ¡y trucos! para manejar unos síntomas que son bastantes frecuentes en el embarazo, y que nos pueden aguar un evento con tarta como este…. ¡las náuseas!

Pasad un buen fin de semana ¡os espero en la mochila!

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