De los errores también se aprende…

¡Buenos días queridos!

Empezamos una nueva semana, quizá más cansados de costumbre, pero muy ilusionados con los cambios que se avecinan… ¡Viene junio! Nuevo horario escolar, tardes libres para dedicar a la familia, proyectos mochileros a medio empezar -que deben ir tomando forma, antes de que llegue bebé-. Es una mezcla de agobio, emoción, intensidad ¡normal que estemos ya cansaditos, aunque sea lunes! 😉

Bueno, he de reconocer que no estamos cansados, estamos resacosos -en el buen sentido, ¿eh?-. Ayer número uno tomó la Primera Comunión, primera y no última, que entre los comentarios sobre los artículos y debates de artículos sobre este tipo de fiestas, el sentido de las celebraciones, etc sí hemos puesto énfasis en inculcar el sentido del compromiso y la responsabilidad. En la mochila, si te comprometes, te comprometes. Y si te equivocas en ese compromiso, que todos somos humanos, pues ya vemos cómo lo solucionamos.

comunion_by_HoshiSuzuhara

Y de erratas hemos aprendido mucho durante estos días. Primero, con los preparativos y los ensayos. Segundo, con las prisas de última hora…. ¡Y ahí me han dado los numeritos una gran lección!

Siempre he creído que los niños son unos grandes maestros. Fijaos, tienen mentes abiertas, son imaginativos, bondadosos por naturaleza, no tienen prejuicios, la flexibilidad y la curiosidad les son innatas. También son más rápidos en buscar alternativas (¡qué remedio, si se topan muchas veces con los muros que construimos alrededor de ellos -“eso no se toca”, “por ahí no”, “corre que tengo prisa”-!) De verdad, queridos, me quedo corta cuando digo que la maternidad me ha convertido en una privilegiada ¡aprendo tanto! ¡siento tanto!.

098-creatividad-niños-800x400

Pues estos días, como os iba diciendo, la he “liado parda” varias veces. Y con errores de novata (¡todos esos que dije que yo no iba a cometer, porque ya tenía bastante experiencia, pues ¡zas! en toda la boca!) 😉

18eb63e85da828ca7e611ce1e3045345

¿Os cuento la gorda? Peluquería. Ya sabéis, y si no os lo cuento ahora, que los temas capilares los llevamos en la mochila. Señor marido se corta el pelo desde el instituto, y cuando le conocí hice un curso intensivo… Yo, que no sabía ni hacerme una triste coleta, me puse a cortarle el pelo no sólo con maquinilla -que es sencillo, hasta que la lías, jeje- ¡sino incluso con tijera! Eso es amor, y lo demás tonterías queridos, creedme, soy muy patosa. XD

Pues con los numeritos, salvo contadas excepciones, hemos seguido cortando el pelo a domicilio. Primero, por encontrar un momento en el que estén relajados y “receptivos”. Por tener su sitio de referencia y saber qué va a pasar en cada momento. Y también por comodidad, no os lo niego. Si les apetece, corte de pelo y ya está. No hay quebraderos de cabeza.

Imaginarán todas las personas sensatas y las conocedoras de este sector, que siendo yo un poco paquete con el tema pelos, y siendo los numeritos un pelín inquietos, lo más razonable era un corte de pelo a un par de semanas vista del gran evento. Como dice mi suegro “borrico trasquilao, a los 10 días igualao”.  Tiene sentido ¿no?

asustada

Pues no. Porque número uno se negaba a cortarse el pelo…. Hasta el viernes, que se dejó. ¡Viernes, a dos días! ¿Y qué pasó? Pues que con las prisas, mamá metió la pata. Pero bien. Tras limpiar la máquina, entretenida en darle coba para que se dejara hacer, olvidé poner el peine que regula la altura del corte ¡y le dejé sin patilla!

420303586640-peine-de-barba

¡Horror, terror! Mirada de susto y estupefacción, y número uno que dice “te estás poniendo un poco blanca, mamá”. Y yo pensando “van a hacer turnos para asfixiarme esta tarde…. ¡ay, como le vean las abuelas, me matan!”

hair4-e1430285330943

Queridos, imaginad algo así, en el lateral… En las fotos reales, si te fijas, se ve la calva ¡ups!

¿Cómo se resolvió esto? Pues queridos, con una gran lección de mi hijo. Y un poco de mindfulness también. Unas respiraciones, tomar conciencia del presente, y ponerme en sus manos: “mira hijo, mamá ha cometido un error, ha sido un accidente, vamos a ver qué hacemos para solucionar lo que ha pasado”. Su creatividad me asombró, y también su respuesta: “ahora ya entiendo cuando dices que de los errores también se aprende, hemos sabido reaccionar ante un problema y encontrar juntos la solución”. ¡No me puse a llorar de emoción creo que por el mismo agobio que llevaba, queridos, pero poco faltó!

Y lo mejor de todo ¡sus hermanos, al verle, pidieron el mismo corte! Ahí ya casi me caigo de culo, así tal cual. ¡Convertir un error en tendencia!

madre-abrazando-a-su-hijo

Yo estuve hasta el último momento tensa, analizando todos los pasos para no volverla a liar. Incluso cuando preparé la tarta (ya sabéis, sin trigo, sin lácteos y con la mínima cantidad de azúcar posible- y sin refinar-). Y viéndolo ahora en la distancia, otra lección a aprender.

Conclusión,  queridos. A los adultos se nos han olvidado un montón de cosas, y os animo a observar y a participar de los niños para recuperarlas. A vivir más en lo que pasa ahora, y no en lo que hicimos ayer, o haremos mañana. A saber que no sólo existe un plan B, el abecedario tiene un montón de letras más. A usar la imaginación, ser menos rígido y más creativo. A priorizar, ¿seguro que este problema es TAN importante? ¿Qué es lo realmente vital, o fundamental, en mi vida? A buscar ayuda, dejando el orgullo y reconociendo que sí, que los mayores también se equivocan, y que no pasa nada, que es bueno trabajar en equipo. A respetar a todos, no importa la edad, condición, bagaje de cada uno. A agradecer. Y a reírse mucho, de uno mismo y CON los demás.

Queridos, ¡qué maravilla la del ser humano, en toda su trayectoria y evolución a lo largo de la vida!¡Y qué bonito, poder pararse durante unos minutos a reflexionar sobre esto! ¡Y poder sentir cómo se va formando la vida, un nuevo ser!

Celebro con vosotros un nuevo hito en esta etapa de la vida mochilera, a pocas horas de llegar a la semana 24 del embarazo, semana en la que ya se considera desde el punto de vista médico que bebé tiene posibilidades de sobrevivir fuera del vientre materno. ¡Es muy importante! Celebro con vosotros la oportunidad que me dais de seguir contándoos estas cosas,  pequeñas anécdotas de la mochila, y sentiros cerca. Y celebro con vosotros la vida, la gratitud por estar aquí y por seguir aportando algo a este mundo, aunque sea un granito de arena (o cinco).

gracias16

Para el próximo post, que intentaré adelantar a esta semana, receta dulce y fácil. ¡La tarta de la comunión! Y ya os diré cómo resolvimos otro inconveniente… con la (dichosa y huidiza) nata vegetal.

Aprended, resolved, disfrutad. ¡Besos mochileros!

 

 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s